“Not American Yet” (en español)
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“Todavía no soy estadounidense” (“Not American Yet”)
Alexander J. Lee, 16 años, Winchester High School, Winchester, Massachusetts
Hace unas semanas, mi amiga llegó a a la mesa donde almorzamos llorando. Venía de la clase de educación física, donde un grupo de compañeros de clase blancos la llamó “coronavirus” por su ascendencia china. Eso le dolió a mi amiga, que no había tenido noticias de sus familiares en Wuhan. Ese incidente no fue aislado: otros estudiantes asiático-estadounidenses fueron objeto de ataques por su etnia en nuestras secundarias. A lo largo de febrero y marzo, se produjeron escenas similares en escuelas de todo el país, con estudiantes asiático-estadounidenses insultados y hostigados por otros estudiantes.
Uno podría pensar que este comportamiento refleja las numerosas ansiedades a las que se enfrentan los estadounidenses debido a la pandemia del coronavirus, incluida la inseguridad económica. Pero mi comunidad es pudiente y bien educada, mi vecindario está salpicado de carteles en el césped que dicen “El odio no tiene cabida aquí”. En cambio, el prejuicio alimentado por el coronavirus contra los asiático-estadounidenses es sintomático de un fenómeno más amplio: la sociedad estadounidense siempre ha considerado a los asiático-estadounidenses como “no estadounidenses”.
Muchos estadounidenses, de todas las tendencias, no están familiarizados con la amplitud de culturas y orígenes que comprende la condición de “asiático-estadounidense”. Sin esa conciencia, es fácil pintar una imagen genérica de los asiático-estadounidenses con pinceladas amplias y estereotipadas: laboriosos, de alto rendimiento, pasivos y extranjeros. Una universidad local cree que carecemos de “personalidad”. Esta falta de familiaridad conduce a una categorización subconsciente de los asiático-estadounidenses como “otros”, un grupo demasiado diferente para ser plenamente “estadounidense”.
Casi todos los niños asiáticos (yo incluido) experimentan esta categorización a través de la pregunta: “¿De dónde eres realmente?” No importa que haya nacido en Boston o que mi padre haya llorado de alegría cuando el equipo de su ciudad natal ganó la Serie Mundial “tras 108 años de futilidad”. Suele ser una pregunta inocua mal formulada, y hablaré con gusto de mi origen, pero supone que los asiáticos no pueden considerarse “estadounidenses”. Esa suposición engendra silenciosamente la sospecha, y la sospecha engendra el miedo.
Hemos visto cómo este miedo a lo desconocido, combinado con la “prueba” externa de que los asiáticos “amenazan el estilo de vida estadounidense”, da lugar a una discriminación activa, desde la Ley de Exclusión China de 1882, pasando por el internamiento de japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, hasta los ataques verbales y físicos de hoy en día. Esto solo es posible porque los asiático-estadounidenses siempre fueron vistos con sospecha. . .
Sin embargo, el coronavirus, y el aumento de los prejuicios asociados a él, ofrece a los asiático-estadounidenses una oportunidad única para mantener un diálogo nacional sobre el hecho de ser “siempre extranjeros”, para ir más allá de los estereotipos culturales y compartir nuestras experiencias individuales. Si nos acercamos unos a otros como seres humanos, y no como “otros” sin rostro, puede que algún día nos veamos primero como estadounidenses. 1
- 1Alexander J. Lee, “Not American Yet,” New York Times, 17 de junio de 2020, consultado el 8 de septiembre de 2022.
How to Cite This Reading
Facing History & Ourselves, ““Not American Yet” (en español)”, last updated Enero 27, 2023.