The Armenians of Musa Dagh Take a Stand (en español) | Facing History & Ourselves
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The Armenians of Musa Dagh Take a Stand (en español)

Knowing that deportation meant almost certain death, a group of Armenians living near Musa Dagh worked together to resist the orders. This resource is in Spanish.

Asunto

  • History

Language

Spanish

Available in

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En abril de 1915, se les ordenó a los armenios de las seis aldeas en la base de Musa Dagh, en el Monte Moisés, sobre la costa, que debían abandonar sus hogares. Ellos sabían que la deportación significaba una muerte casi segura, y que tenían que hacer algo al respecto si querían sobrevivir. El reverendo Dikran Andreasian describe lo que sucedió después.

Sabíamos que sería imposible defender nuestras aldeas en la falda de la montaña, así que decidimos retirarnos hasta lo alto de Musa Dagh, y llevamos con nosotros tanta comida e implementos como podíamos cargar. También arreamos los rebaños de ovejas y cabras hacia lo alto de la montaña, y reparamos y llevamos todas las armas de defensa que encontramos. Nos dimos cuenta de que teníamos ciento veinte rifles y escopetas modernos, y quizá tres veces esa cantidad de viejos mosquetes y pistoletes. Incluso con todo eso, más de la mitad de nuestros hombres quedarían desarmados.

Fue muy difícil abandonar nuestros hogares. Mi madre lloraba desconsoladamente. . . .

Al caer la noche del primer día, llegamos a los riscos más elevados de la montaña. Cuando nos estábamos preparando para acampar y cocinar, comenzó a caer una lluvia intensa que duró toda la noche. Estábamos mal preparados para esto. No habíamos tenido tiempo para construir refugios con ramas, y tampoco teníamos tiendas de campaña ni ropa impermeable. Los hombres, las mujeres y los niños, un poco más de cinco mil en total, estaban completamente empapados, y la mayor parte del pan que habíamos traído se convirtió en una masa blanda. Nos preocupaba particularmente mantener secos nuestros rifles y la pólvora. Los hombres lograron cumplir muy bien ese cometido.

La mañana siguiente, al amanecer, todos se pusieron a trabajar para cavar trincheras en los puntos más estratégicos del ascenso a la montaña. En las partes donde la tierra no permitía formar trincheras, juntamos rocas para crear sólidas barricadas detrás de las que se posicionaron nuestros grupos de tiradores. El sol ascendió gloriosamente, y durante todo el día trabajamos mucho para reforzar nuestra posición en contra del ataque que sabíamos que vendría. 1

Más tarde, ese mismo día, los residentes de Musa Dagh organizaron un comité de defensa de las seis comunidades. Aunque pudieron repeler a los soldados turcos y sus refuerzos, los armenios de Musa Dagh se encontraban rodeados, sin salida por tierra ni por mar. El comité de defensa despachó a un emisario a Alepo (una ciudad a aproximadamente 150 km/90 millas de distancia) con la esperanza de que se pudiera poner en contacto con Jesse B. Jackson, el cónsul estadounidense. Su otra esperanza era un rescate por mar. Desesperadas, las personas sugirieron enviar a tres nadadores al muelle con la esperanza de que uno de ellos pudiera contactar a algún navío que pasara por la costa. Al mismo tiempo, un grupo de mujeres armenias preparaba dos grandes banderas blancas. Una tenía un texto escrito en inglés y con grandes letras bordadas. Decía “CRISTIANOS EN PELIGRO: AYUDA”. La otra tenía una gran cruz roja en el centro. Las banderas fueron colgadas de árboles altos mirando hacia el muelle.

El reverendo Dikran Andreasian describe lo que sucedió en la mañana del 53.ᵉʳ día del asedio:

Me sorprendí cuando escuché a un hombre que gritaba a todo pulmón. Venía corriendo hacia nuestro campamento, directo hacia mi refugio. “Pastor, pastor”, exclamó, “¡un acorazado respondió nuestros llamados y viene en camino! ¡Gracias a Dios! Nuestras plegarias han sido respondidas. Cuando ondeamos la bandera con la cruz roja, el acorazado respondió ondeando las banderas de señales. ¡Nos vieron, y vienen hacia la costa más cercana!”

La embarcación era el Guichen, un crucero francés de cuatro chimeneas. Mientras que uno de los botes descendía, algunos jóvenes corrieron hacia la costa, y en poco tiempo, se encontraban nadando hacia la embarcación, que parecía haber sido enviada por Dios. Con el corazón en vilo, nos apresuramos hacia la playa, y pronto recibimos una invitación del capitán para que una delegación subiera a bordo y explicara la situación. El capitán le envió un telegrama al almirante de la flota, y en poco tiempo, el buque insignia Ste. Jeanne d'Arc apareció en el horizonte, seguido por otros acorazados franceses. El almirante nos consoló y animó con sus palabras, y ordenó que todos los miembros de nuestra comunidad debían ser llevados a bordo. 2

Preguntas de análisis:

  1. En esta lectura, ¿quién estaba en posición de actuar en respuesta a los crímenes cometidos en contra de los armenios?
  2. ¿Qué es lo que esta persona, o este grupo de personas, podría haber hecho para detener o prevenir los actos de violencia en contra de los armenios? ¿Con qué alternativas habría contado?
  3. ¿Por qué sería difícil tomar una decisión sobre cómo responder? ¿Qué dilemas enfrentó?
  4. ¿Qué fue lo que finalmente hizo esa persona o grupo de personas?
  5. ¿Por qué cree que tomó esa decisión?
  • 1Viscount Bryce. The Treatment of the Armenians in the Ottoman Empire 1915–1916 (Londres: H.M.S.O., 1916), Anexo A. 514515.
  • 2Ibid., 520

How to Cite This Reading

Facing History & Ourselves, “The Armenians of Musa Dagh Take a Stand (en español)”, last updated Septiembre 22, 2025.

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