Armenian Protests and Sultan Abdülhamid II's Violent Response (en español) | Facing History & Ourselves
New
Reading

Armenian Protests and Sultan Abdülhamid II's Violent Response (en español)

This reading describes Armenian efforts to challenge their unequal status in the Ottoman Empire and the Sultan's violent response. This resource is in Spanish.

Asunto

  • History

Language

Spanish

Available in

Updated

This resource is intended for educators in the United States who are applying Spanish-language resources in the classroom.

Access all resources for free now.

Your free Facing History account gives you access to all of this Reading’s content and materials in Google Drive.

Log in or Sign Up to Get Access
Get it in Google Drive!

Get everything you need including content from this page.

A medida que la fortuna del Imperio otomano decaía en el siglo XIX, la vida para los armenios y otros no musulmanes se volvió progresivamente más difícil. Los líderes armenios informaron sobre frecuentes saqueos y asesinatos en ciudades armenias a manos de kurdos y circasianos en las provincias orientales del imperio. También informaron que los funcionarios del gobierno de esas zonas exigían a los armenios un pago adicional a cambio de protección contra los ataques y se negaban a permitir que los cristianos declararan como testigos en los juicios. 1

Las opciones de las que disponían los armenios para mejorar sus condiciones diferían considerablemente de las naciones balcánicas. Grupos como los griegos y los serbios constituían la mayoría en las provincias donde vivían. Como resultado, pudieron superar su trato desigual en el Imperio otomano separándose y estableciendo sus propios estados nación independientes. En cambio, la población armenia estaba dispersa por varias provincias del imperio y no constituía la mayoría en ninguna de ellas. Por lo tanto, sus esperanzas de seguridad y protección no se basaban tanto en un estado nación independiente sino en los cambios en la forma en que eran gobernados por el imperio.

Así que el pueblo armenio lanzó campañas para desafiar su condición de desigualdad en el imperio y educar al mundo sobre su situación. Algunas de estas campañas fueron lideradas por los dos principales partidos políticos armenios: los Hunchaks y los Dashnaks. Esperaban que la presión externa de Inglaterra, Francia y Rusia pudiera convencer al sultán Abdülhamid II de adoptar reformas. En lugar de ello, el sultán respondió con violencia. 

Organizarse para el cambio

El académico Peter Balakian describe las protestas armenias de principios de la década de los noventa del siglo XIX y la respuesta del gobierno otomano: 

En el verano de 1890, en Erzurum, unos 200 armenios se reunieron en el atrio de la catedral para redactar una petición de protesta por las condiciones de vida de los armenios en todo el Imperio. Pero, al comenzar la concentración, la policía intercedió y, poco después, un batallón otomano fue enviado a Erzurum. Antes de que terminara, el cuartel de los armenios fue atacado y saqueado, y hubo más de una docena de muertos y 250 heridos. 

Un mes más tarde, en Constantinopla, los armenios se manifestaron frente a su catedral. . . y de nuevo estalló la violencia entre la policía, algunos soldados y los manifestantes armenios. Sobre el altercado que siguió, el embajador británico, Sir William White, señaló lo que le pareció la importancia histórica del acontecimiento al referirse a él como “la primera ocasión desde la conquista de Constantinopla por los turcos en que los cristianos se han atrevido a resistir a los soldados en Estambul”.

Para 1893, activistas armenios colocaban yaftas (letreros), en los muros públicos de ciertas ciudades de Anatolia occidental y central. Los letreros iban dirigidos a los musulmanes de todo el mundo, instándolos a enfrentarse al sultán, un opresor incompetente. Sin embargo, en lugar de instigar la rebelión musulmana, el plan, surgido de células hunchak en toda Anatolia, provocó una ola de detenciones arbitrarias y torturas en todo el imperio. No obstante, a principios de la década de los noventa del siglo XIX, los armenios se hacían oír, lo que enfureció aún más al ya paranoico sultán. 2

Las masacres hamidianas

Las tensiones entre el gobierno otomano y los armenios continuaron su estallido en 1894 después de que el partido Hunchak de Sassun animara a los armenios comunes
—agricultores, campesinos y comerciantes, frustrados por su condición de desigualdad— a retener sus impuestos. Las tropas otomanas fueron enviadas para detener la protesta. En lugar de restablecer la paz, los soldados iniciaron masacres que se extenderían por todas las provincias armenias turcas. En total, unos 200,000 armenios fueron asesinados y decenas de miles desplazados entre 1894 y 1897 en lo que se conoció como las “masacres hamidianas”.

Estos ataques generalizados contra los armenios fueron dirigidos por el sultán y llevados a cabo por soldados otomanos y milicias locales, a menudo compuestas por miembros de tribus kurdas. El sultán persuadió a estas milicias a participar enfatizando las diferencias religiosas entre los kurdos musulmanes y los armenios cristianos, que ocupaban muchos de los mismos territorios.

Ciudadanos comunes de ciudades, pueblos y aldeas de todo el imperio también participaron en las masacres. Las tensiones religiosas entre musulmanes y cristianos motivaron a muchos a participar. El historiador Jelle Verheij describe cómo los musulmanes de la provincia de Diyarbakir temían que su condición “natural” superior a la de los armenios se estuviera revirtiendo:

Parece que para 1895, cualquier cosa que hicieran los armenios en Diyarbakir resultaba ofensiva a ojos musulmanes. Se acusó a los armenios de monopolizar el comercio de importación y exportación. Construyeron una torre de reloj más alta que un minarete. Cuando estalló una epidemia de cólera, se decía que cayeron más víctimas musulmanas que armenios. 3

Según el historiador Ronald Grigor Suny, las tensiones religiosas impulsaron a algunos a participar en los ataques, pero muchos más se unieron por simple codicia y lujuria, ya que el gobierno creó un entorno permisivo para la violencia, el saqueo y el robo contra los armenios. 4

Los soldados otomanos dejaron constancia de su participación en las masacres en las cartas que enviaban a casa. Estas cartas ofrecen una visión de la forma en que los armenios se habían deshumanizado a los ojos de los soldados. Un soldado escribió 

Hermano mío, si quieres saber noticias de aquí, hemos matado a 1,200 armenios, todos ellos sirvieron de comida para los perros. . . Madre, estoy sano y salvo. Padre, hace 20 días atacamos a los incrédulos armenios. Por la gracia de Dios no nos pasó nada . . . Hay un rumor de que nuestro batallón matará a todos los armenios allí. Además, 511 armenios resultaron heridos, uno o dos mueren cada día. 5

Los funcionarios otomanos hicieron todo lo posible para evitar que se difundieran las noticias de las masacres. No obstante, los informes salieron de Turquía de manera clandestina y posteriormente se recopilaron como parte de una investigación oficial realizada por los gobiernos británico, francés y ruso. 

Las protestas armenias continúan en medio de la violencia

El 1.º de octubre de 1895, 2,000 armenios marcharon hacia la Sublime Puerta (la capital otomana en Constantinopla) para entregar una petición en protesta por las masacres en curso y la condición de segunda clase de los armenios en todo el imperio. Sus demandas incluían “impuestos justos; garantías de libertad de conciencia; derecho a celebrar reuniones públicas; igualdad ante la ley; protección de la vida, la libertad, la propiedad y el honor (lo que implicaba la protección de las mujeres)”. También exigían el fin de las detenciones políticas y la tortura, así como el derecho de los armenios a portar armas. 6 Mientras entregaban la petición, los manifestantes armenios fueron atacados por soldados y policías. En el caos resultante, murió un oficial de policía; los otomanos respondieron con una masacre de armenios en la ciudad que duró una semana. 

Mientras las masacres de armenios continuaban en 1896, los líderes del Partido Dashnak redoblaron sus esfuerzos para obtener ayuda de las potencias europeas. En agosto, más de una docena de revolucionarios armenios irrumpieron y ocuparon el Banco Otomano, un banco controlado por los europeos en Constantinopla. Amenazaron con volar el edificio a menos que los embajadores europeos negociaran un acuerdo con el sultán para poner fin a las masacres de armenios en todo el imperio. Los embajadores aplacaron la crisis consiguiendo que el sultán prometiera poner fin a la violencia y accediendo a presionar al gobierno otomano para que introdujera reformas. Los revolucionarios armenios abandonaron el banco y se exiliaron inmediatamente, pero poco después el sultán reanudó las masacres de armenios en la capital.

Las masacres en Anatolia disminuyeron en 1897 cuando el Imperio otomano entró en guerra con Grecia por la isla de Creta, desviando la atención del sultán hacia los armenios. 7

  • 1Taner Akçam, A Shameful Act: The Armenian Genocide and the Question of Turkish Responsibility. Metropolitan Books/Henry Holt & Company, 2006, 36–38.
  • 2Peter Balakian, The Burning Tigris: The Armenian Genocide and America’s Response (New York: HarperCollins, 2003), 44–45.
  • 3Jelle Verheij, “Diyarbekir and the Armenian Crisis of 1895,” in Jongerden and Verheij (eds.), Social Relations in Ottoman Diyarbekir, 91. Quoted in Suny, 115.
  • 4Ronald Grigor Suny, “They Can Live in the Desert but Nowhere Else”: A History of the Armenian Genocide (Princeton: Princeton University Press), 130–131.
  • 5From a Congressional Resolution cited in The Armenian Genocide and America’s Outcry: A Compilation of U.S. Documents 18901923 (Washington, D.C.: Armenian Assembly of America, 1985).
  • 6Balakian, The Burning Tigris, 57–59.
  • 7Ronald Grigor Suny, “They Can Live in the Desert but Nowhere Else”: A History of the Armenian Genocide (Princeton: Princeton University Press), 102.

How to Cite This Reading

Facing History & Ourselves, “Armenian Protests and Sultan Abdülhamid II's Violent Response (en español)”, last updated Septiembre 22, 2025.

You might also be interested in…

Using the strategies from Facing History is almost like an awakening.
— Claudia Bautista, Santa Monica, Calif