The American Response to the Armenian Genocide (en español)
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Henry Morgenthau, quien era embajador estadounidense ante el Imperio otomano cuando comenzó el genocidio armenio, estaba preocupado por los reportes y los recuentos directos sobre las atrocidades que escuchaba de testigos y otros diplomáticos. Entre 1915 y 1916, el período durante el cual ocurrió el genocidio, los Estados Unidos aún no se habían involucrado en la Primera Guerra Mundial, y no lo harían hasta 1917, cuando se unieron a los Aliados, liderados por Gran Bretaña y Francia. Hasta ese momento, la meta del presidente Woodrow Wilson era que el país siguiera siendo neutral. 1
La periodista y futura diplomática Samantha Power describe las decisiones que tuvo que tomar el embajador Morgenthau cuando tuvo mayor conocimiento del genocidio. En mayo de 1915, los Aliados hicieron una declaración donde les advertían a los turcos sobre las consecuencias de cometer “crímenes contra la humanidad y la civilización”. Power resalta lo siguiente:
Los Estados Unidos, decididos a mantener su neutralidad en la guerra, se rehusaron a respaldar la declaración de los Aliados. El presidente Woodrow Wilson eligió no presionar ni a los turcos ni a los alemanes que los respaldaban. Era mejor no llamar la atención de la opinión pública estadounidense sobre las atrocidades para evitar que se agitara y empezara a reclamar la intervención de EE. UU.
A pesar de la postura de Wilson, Henry Morgenthau Sr., embajador de los Estados Unidos ante el Imperio otomano, le imploró al presidente que interviniera. Power explica:
En enero y febrero de 1915, Morgenthau había comenzado a recibir informes de inteligencia explícitos y parciales por parte de los diez cónsules estadounidenses instalados en todo el Imperio otomano. . . .
Aunque se mostró incrédulo en un comienzo, para el mes de julio de 1915 había cambiado de parecer. Había recibido demasiadas visitas de armenios desesperados y de fuentes misioneras de confianza como para seguir con su escepticismo. Estos funcionarios se habían sentado en su oficina, con lágrimas rodando por sus mejillas, mientras le relataban sucesos aterradores. Cuando comparó su testimonio con los horrores increíblemente similares relatados [por otros diplomáticos estadounidenses en el imperio] a través de los telegramas consulares, Morgenthau llegó a una conclusión sobrecogedora. Se estaba perpetrando lo que llamó “el homicidio de una raza”. El 10 de julio de 1915, envió un telegrama a Washington con la descripción de la campaña de los turcos. Escribió:
La persecución de los armenios alcanza proporciones sin precedentes. Los reportes de distritos ampliamente dispersos indican un intento sistemático de eliminar de raíz a las pacíficas poblaciones armenias y de destruirlas y dejarlas en la miseria mediante detenciones arbitrarias, torturas terribles, expulsiones y deportaciones masivas de extremo a extremo del Imperio, junto con casos frecuentes de violaciones, saqueos y asesinatos que se están convirtiendo en una masacre.
Morgenthau estaba restringido por dos condiciones contextuales que parecían inalterables. La primera era que la administración del presidente Wilson había decidido no involucrarse en la Primera Guerra Mundial. Iniciar un conflicto con Turquía no parecía una buena forma de cumplir ese objetivo. La segunda era que el protocolo diplomático les exigía a los embajadores que actuaran de forma respetuosa hacia los gobiernos anfitriones. Se esperaba que los diplomáticos de los Estados Unidos no se involucraran en asuntos que no estaban relacionados con los intereses de ese país.
El embajador hizo lo que pudo, y siguió enviando telegramas frenéticos a Washington y planteando el tema prácticamente en todas las reuniones que sostenía con [el ministro del interior otomano] Talaat. Descubrió que sus intercambios con el ministro del interior eran exasperantes.
Sin el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos, Morgenthau tuvo que recurrir a la ayuda de fuentes privadas. Presionó a sus amigos en The New York Times para que destacaran la historia y ayudaran a recoger fondos para ayudar a los armenios. Como resultado, las iglesias de Estados Unidos, incluyendo congregacionalista, bautista y católica romana, donaron varios cientos de miles de dólares para los armenios. Asimismo, Morgenthau consiguió el apoyo de otros estadounidenses importantes, incluyendo al presidente Wilson, para fundar el Comité de Atrocidades Armenias. El comité creó consciencia sobre el genocidio y recaudó fondos para ayudar a los armenios por medio de concentraciones, y animó a cientos de iglesias y organizaciones religiosas para que se pronunciaran a favor de los armenios. 2
Pero los esfuerzos de los Estados Unidos para ayudar a los armenios eran limitados. Power explica:
En este llamado a la “acción”, el Comité no estaba apremiando por la intervención del ejército de los Estados Unidos. Le preocupaban las consecuencias que una declaración de guerra tendría en las escuelas e iglesias estadounidenses en Turquía. Además, el sentimiento que motivaba a los miembros del comité a sentir empatía hacia sus colegas cristianos en Armenia también los volvió pacifistas. El comité se hizo merecedor de un escarnio por parte del presidente Theodore Roosevelt por denunciar las atrocidades pero al mismo tiempo oponerse a la guerra con Turquía. En una carta dirigida a Samuel Dutton, el secretario del comité de Armenia, Roosevelt criticó la hipocresía de aquellos que buscan “la paz a cualquier costo” pero que se adhieren a la premisa de “la seguridad primero” y que, según escribió, “es característica de los hombres en un barco a vapor que se hunde que saltan a los botes salvavidas antes que las mujeres y los niños”. 3
Preguntas de análisis:
- ¿Quiénes en los Estados Unidos tenían la facultad de actuar, y qué podrían haber hecho para detener las atrocidades cometidas contra los armenios?
- ¿Qué factores influyeron en las decisiones que tomaron los estadounidenses?
- ¿Hasta qué punto el concepto de soberanía motivó la respuesta del Gobierno de los Estados Unidos ante el genocidio armenio?
- ¿Hasta qué punto el universo de obligaciones de los Estados Unidos incluía a los armenios? ¿Cómo sopesó la respuesta del gobierno y de los demás estadounidenses en su respuesta?
How to Cite This Reading
Facing History & Ourselves, “The American Response to the Armenian Genocide (en español)”, last updated Septiembre 22, 2025.